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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Y llegó "la vuelta al cole"

Sin saber muy bien cómo, septiembre ya está aquí y con él ha llegado ese mes en el que volvemos a las rutinas, nos incorporamos al trabajo y nuestros hijos e hijas al colegio.

Para algunos es una reincoporación, para otros es completamente nuevo. Sea como sea, para unos y otros la vuelta al cole supone a veces un poquito de estrés, y conlleva volver a reconducir ritmos, rutinas y hábitos que hemos perdido durante el verano.

Los niños pequeños acusan estos cambios mucho más, no tienen tan presente la noción del tiempo y esto hace que, aunque ya estuvieron en el cole en el curso anterior, lo vivan como una novedad y a veces les cuesta adaptarse. Por otro lado, para aquellos niños que nunca antes han estado escolarizados, la incorporación al colegio es todavía más estresante, y debemos ser muy pacientes para ayudarles a que vivan ese período de la manera más tranquila.

Llamamos período de adaptación, por tanto, a un período que no suele durar más de quince días y que conlleva algunos comportamientos que nos ponen nerviosos y nos hacen preocuparnos como lloros, temor a separarse de los padres... Normalmente estos comportamientos se dan en el momento de la separación, y tienden a desaparecer en cuanto los padres desaparecen y comienzan a sentirse confortables en su clase con sus compañeros.

¿Y qué debemos hacer nosotros, padres y madres, para favorecer su adaptación? Lo primero y más importante es saber que nuestros hijos van a estar bien y que es absolutamente normal cierto temor a lo nuevo y a lo desconocido.

  • Debemos transmitir mucha tranquilidad y alegría, tienen que percibir que no estamos inquietos nosotros también porque esto sólo contribuirá a inquietarlos. Los niños son muy sensitivos y suelen percibir nuestra propia inseguridad, por lo que es muy importante mostrarles tranquilidad y seguridad emocional. 
  • Hagámosles ver que el cole es un lugar estupendo, lleno de experiencias para ellos y que van a disfrutar. No mostremos el colegio como un lugar de sufrimiento y esfuerzo, porque sentirán entonces que al cole se va a sufrir y no a disfrutar. 
  • Intentemos organizar rutinas desde ya en casa para que puedan irse organizando y no sea tan brusco el cambio. Pensemos que han estado muchos días sin horarios y esto puede ser uno de los puntos más conflictivos a la hora de volver al cole. 
  • Cuando salgan del cole, debemos interesarnos por todo lo que han aprendido y jugado. No hagamos un interrogatorio sobre qué han comido, si se han portado bien... es mucho mejor preguntarles por todo lo que han disfrutado y si han hecho amigos (a no ser que se trate de bebés, ¡claro!). Acostumbrarles a pensar en esos términos contribuirá a confiar y comunicar más adelante lo que les sucede cuando no están con nosotros. 

Y para terminar, debemos continuar haciendo lo que quizás hayamos estado haciendo este verano, y es jugar con ellos, aprovechar cada minuto para disfrutar de la compañía juntos porque cada momento de juego es también un momento de aprendizaje y desarrollo, y servirá para fortalecer un vínculo de seguridad emocional que necesitarán para poder realizar poco a poco su camino hacia la madurez.

Os dejo un vídeo muy interesante que nos hará reflexionar y sacar nuestro niño interior, juguemos con nuestros hijos porque ese es el mejor regalo que podemos hacerles, ¡en verano o en cualquier época del año!



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