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jueves, 30 de octubre de 2014

¿Qué son los Terrores Nocturnos?

Nada más propio en Haloween que hablar de terror. 
Sin embargo en esta ocasión no vamos a hablar del terror que conocemos, ese que los adultos podemos contar y rememorar, si no que vamos a hablar de algo conocido como "Terrores Nocturnos", que tiene un nombre demasiado preocupante y nos hace pensar que, cuando nuestros hijos lo padecen, es que lo están pasando muy mal. 

Los llamados Terrores Nocturnos son habituales sobre todo en los más pequeños (2-3 años) y pueden durar hasta los 7 años aunque esto ya no es tan frecuente. Veamos qué son y cómo podemos actuar si se presenta este tipo de comportamiento nocturno. 

Los terrores nocturnos son alteraciones del sueño en las que el niño podría sentarse de repente al estar acostado, llorar, gritar, gemir, balbucear y sacudirse con los ojos bien abiertos, pero sin estar realmente despierto. Debido a que se encuentra en una especie de zona intermedia entre el sueño y la vigilia, no está consciente de tu presencia y no es probable que responda a nada de lo que digas o hagas.

Parece que este comportamiento se presenta en las transiciones que hacemos con normalidad entre las fases del sueño durante la noche, y no tiene una explicación clara. Hasta un 15 por ciento de los niños tienen terrores nocturnos en algún momento, empezando por lo general entre el año y los 5 años de edad, y continúa hasta los 7 años o incluso hasta la adolescencia. Un episodio puede durar de 2 a 40 minutos y, cuando termina, tu hijo se vuelve a dormir de manera abrupta sin recordar el incidente. 

Terrores nocturnos no es igual a pesadillas

A diferencia de un terror nocturno, una pesadilla despierta totalmente al niño o niña - puede recordar su sueño y a veces incluso hablar de él, y busca y se siente confortado por tu presencia. 

El horario en que se presenta también es diferente, las pesadillas suelen aparecer durante la fase del sueño en la que se sueña, caracterizada por movimiento ocular rápido, y suele ser entre las 2 y las 6 de la mañana. Los terrores nocturnos, sin embargo, suelen aparecer en las primeras horas de la noche y suceden cuando no se sueña (no hay movimiento ocular rápido).

¿Qué debo hacer si mi hijo tiene un terror nocturno?


  • No trates de despertarlo. Realmente no se puede calmar a un niño que está teniendo un terror nocturno, y si tratas de hacerlo eso podría hacer que se pusiera peor. A menos que esté en peligro de hacerse daño, no intentes confortarlo físicamente. Sólo habla de manera calmada, colócate a su lado y espera a que se le pase.
  • Cerciórate de que tenga una hora estable para irse a la cama, con una rutina tranquilizante (leer un cuento, ejercicios de relajación…) y de que duerma un número suficiente de horas (a veces está relacionado con falta de descanso, por tanto hemos de asegurarnos que descansen suficientemente). 
  • No lo acuestes en tu cama, puede que se convierta en una rutina y un hábito que después haya que eliminar, y nos cueste más hacerlo. 

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