Cada vez escucho más que a los padres nos cuesta más dar autonomía a nuestros niños, con la mejor voluntad les protegemos, les hacemos las cosas, pensamos que son muy pequeños al principio pero van creciendo y siguen siendo muy pequeños hasta... ¿cuándo?
Fotografía de Max Gonrachov
Y a la vez que les protegemos queremos que tengan autonomía, que sean cada vez "más mayores". ¿No suena un poco contradictorio? Nuestros hijos, aunque no lo creamos, tienen mucha capacidad incluso desde muy pequeños, y es nuestro cometido dejarles avanzar, tropezarse, equivocarse y volver a intentar hacer las cosas. Solo así aprendemos, viendo cómo se hacen las cosas y haciéndolas después.
Como padres nos cuesta, a veces, verles frustrarse y "fallar", pero es justo eso lo que les permite resistir y crecer con una alta autoestima y "resiliencia".
¿Qué es la resiliencia? Imaginemos una esponja que apretamos para escurrir hasta la última gota de agua, después abrimos la mano y ¿qué pasa?, que la esponja vuelve a su forma y tamaño anterior. Eso es la resiliencia, la capacidad que tenemos los seres humanos para levantarnos después de un tropezón, la capacidad para aprender y seguir avanzando aún después de una mala racha. Y es ésta la que permite alcanzar mayor felicidad en nuestras vidas. Por eso es importante dejar a nuestros niños enfrentarse a los retos que cada día la vida les pone delante.
Nuestro papel ha de ser el acompañarles sin hacérselo, de aconsejarles sin limitarles, de confiar en ellos. Proyectar sobre ellos una imagen de confianza les ayuda a sentirse respaldados y seguros.
Hace varios años que la pedagoga María Montessori nos advertía de la importancia que tenía dejar a los niños experimentar y aprender manipulando objetos. Os dejo una tabla inspirada en su metodología y que creo que puede ser de mucha ayuda para que comencemos nuestro reto como padres de dejarles crecer.
Parece que fue ayer cuando nos despedíamos con muy buenos deseos para el verano. Con muchas ganas, por otra parte, de descansar y retomar fuerzas para el siguiente curso.
Y de repente, ¡ya está aquí ese nuevo curso! Y la verdad, ha llegado cargado de nuevas esperanzas, mucha fuerza y, sobre todo, mucha ilusión.
Desde el Departamento de Orientación queremos daros la bienvenida a todas y todos pensando en que este nuevo curso sea, al menos, tan bueno como los anteriores.
Para abrir boca, os dejamos el último vídeo de Ikea, que nos viene como anillo al dedo ahora que estamos arrancando curso :-)
Os enlazo este muro para que todos podamos participar dejando nuestra opinión. Para dejar tu comentario solo tienes que pinchar en cualquier sitio del muro y escribir... Recordad que también podéis adjuntar vídeos, fotos... Os espero!
Una de las potencialidades más interesantes del ser humano es la creatividad. Con ella hemos construido prácticamente todo lo que tenemos alrededor, y es casi única en nuestra especie. No es que el resto de animales no tengan creatividad, pero en el ser humano ésta es muy superior y nos ha llevado a evolucionar de un modo asombroso.
Por eso, en ocasiones me pregunto si los niños tienen espacio y tiempo para desarrollar al máximo dicha capacidad que, desde que nacemos, nos viene dada.
Así que propongo un ejercicio:
En primer lugar piensa por un momento qué usos darías a una caja de cartón.
Escríbelo en una hoja de papel.
Cuenta cuántos usos te han salido. ¿Han sido cinco usos? ¿de cinco a diez? ¿más de diez?
Compáralo con el siguiente vídeo.
¿Qué opinais? ¿sois tan creativos como para crear las Aventuras de la Caja de Cartón?
¿Y nuestros hijos? ¿cuánto de creativo tienen?, y lo más importante, ¿cuánto tiempo y espacio les dejamos dedicar a la tarea de inventar, soñar e imaginar?
... espero que mucho... :-)
Ya hemos hablado en algunas ocasiones, en este blog, de la comunicación positiva con los hijos. La verdad es que no quiero dejar de dar importancia a este tema porque además, cada día leo más cosas sobre este tema.
Parece ser que la comunicación positiva no sólo mejora las relaciones con el resto de personas, y en concreto nuestros hijos e hijas, si no que además prolonga nuestra vida y nos hace superar muchos obstáculos.
El lenguaje humano es de enorme complejidad, podemos decir que la evolución del ser humano se debe en gran parte a que tomáramos la postura de caminar erguidos y poder usar las manos. Pero también, y quizás tan importante como ese hito evolutivo, hemos evolucionado hasta el punto en el que estamos gracias al lenguaje. A través del lenguaje no sólo nos expresamos, si no que pensamos y creamos.
En la actualidad, y concretamente desde el avance de la neurociencia, estamos pudiendo identificar lo que pasa en nuestro cerebro con las palabras, sabemos qué áreas se activan según qué palabras, y existe evidencia científica de que el lenguaje positivo, y palabras como "alegre, meta o ímpetu" inciden directamente sobre nuestra salud ejerciendo una barrera protectora en nuestro cerebro, que es absolutamente plástico.
Así lo enuncia Luis Castellanos, autor del libro "La ciencia del lenguaje positivo", en un artículo que os enlazo a continuación:
Espero que disfrutéis del artículo y aprendáis mucho... y ya sabéis, merece la pena transformar nuestro lenguaje y utilizar palabras positivas, para nosotros y para nuestros hijos, aunque esto en ocasiones requiere mucho esfuerzo, puesto que no sólo está en juego nuestras relaciones si no también nuestra salud.
Llegamos al comienzo de estas nuevas vacaciones de Semana Santa con gran esfuerzo, nuestro y de nuestros hijos e hijas. Pero aquí estamos para disfrutar de nuestro merecido descanso.
Quería desearos muy felices vacaciones y recordaros que no está mal un poquito de baile.
Porque aunque queramos que nuestros niños y niñas lleguen lejos en la vida, a veces necesitan coger un poco de impulso en el juego, en la imaginación, en la creatividad, etc. para conseguir llegar.
Y nosotros, padres, madres, somos el principal motor para su recorrido y no debemos menospreciar el valor del juego, de los sueños y de la fantasía.
Así que, os deseo muy felices vacaciones y que os atreváis a bailar :-)
Vamos a dedicar esta entrada para hablar de magia... sí, de magia. La magia de educar en la motivación, la autoestima y la seguridad en uno mismo.
¿Sabíais que el lenguaje que utilizamos con nuestros hijos condiciona su carácter y su capacidad para sentir que pueden o no hacer las cosas?
Parece cosa de magia, pero en realidad no lo es. Incluso, aunque no digamos a nuestros hijos que no pueden, si nosotros estamos convencidos de ello, proyectaremos esa idea. Esto se debe a nuestras neuronas espejo, que tienen el cometido de identificar aquellas cosas que vemos y que sentimos para hacerlas propias.
Hace cincuenta años, el psicólogo Rosenthal hizo un experimento muy curioso. Les dio a sus alumnos unas ratas para que las entrenaran con el fin de que encontrasen comida en un laberinto. A un grupo de alumnos les dijo que su grupo de ratas era una especie modificada que aprendían con mucha rapidez, y al otro grupo de alumnos les dijo que sus ratas pertenecían a una especie muy torpe. En realidad todas las ratas eran iguales. El resultado fue sorprendente, se comprobó que las falsas ratas sabias aprendieron con mayor "rapidez" que las falsas ratas "tontas". Los alumnos que habían entrenado las ratas "sabias" sin querer habían estado educando con más intensidad y eficacia que los otros.
Después decidió averiguar si en la escuela pasaba lo mismo. Falseó los resultados académicos y los test de inteligencia de un grupo de alumnos "mediocres" y se los dio a sus nuevos profesores, diciéndoles que eran chicos sobresalientes. Ocho meses después les pasó los test a estos alumnos y descubrió que habían mejorado espectacularmente.
Lo curioso es que ni los alumnos con las ratas, ni los profesores con sus alumnos, eran conscientes de haber estado haciendo algo de manera diferente. Lo llamó "Efecto Pigmalión".
Así que esta es la magia de la que os quiero hablar. Las creencias y expectativas que volcamos sobre nuestros hijos e hijas obran en ellos para que cumplan o no esas expectativas, es lo que llamamos "Profecía autocumplida". Si creemos que nuestro hijo será capaz de subir por la escalera sin caerse y sin sujetarse, probablemente lo hará aunque siempre habrá riesgo de que se caiga. Sin embargo, si creemos que nuestro hijo se caerá, aumentaremos las probabilidades de que se caiga. Si creemos que nuestros hijos aprenderán mucho, se enfrentarán a dificultades y las superarán, se relacionarán con sus iguales de modo eficaz, etc., es muy probable que alcancen dichas metas o se aproximen mucho a ellas.
Sin embargo, y esto es mucho más importante, si creemos que no serán capaces de hacer determinadas cosas estaremos proyectando sobre ellos esa creencia y probablemente ellos cumplan con nuestras expectativas, se convertirán en eso que nosotros creemos, enunciamos y sentimos.
Por lo tanto es imprescindible que la frase que exista siempre en nuestra cabeza y seamos capaces de enunciar sea: "Sí, tú puedes", porque será la única manera de que ellos sientan motivación hacia el logro, empoderamiento y aprendizaje.
Cuando nuestro hijo nos diga: "papá, mamá, no puedo", deberíamos siempre recordarlos que ellos pueden, pero que nosotros estamos ahí para apoyarlos y siempre pueden pedirnos ayuda hasta que consigan hacerlo por ellos mismos, cosa que sucederá seguro.
Es importante enunciar en términos positivos todo lo que les digamos a nuestros hijos, sobre todo si queremos que ellos se enfrenten con mentalidad y actitud positiva a la tarea que se propongan. Pensemos que nuestros niños son pequeños ahora, pero crecerán, y todo lo que hagamos para que ese crecimiento sea saludable contribuirá a que puedan ser personas adultas que saben superar los obstáculos y mejorar día a día.
Así que hagamos magia, enseñémosles a nuestros niños y niñas que su futuro depende de ellos, aunque nosotros siempre estemos ahí para apoyarles.
Os dejo un extracto de la película "En busca de la felicidad" que seguramente hayáis visto alguna vez aunque merece la pena reflexionar sobre él.